La Radiónica, un diagnóstico especial

Antecedentes
Las corrientes oscilantes del más variado rango y diversas formas de onda, incluso las pulsantes y de radio frecuencia, de alta tensión generan luminiscencia alrededor de los cuerpos que se interponen en su camino. Estas luminosidades, generalmente de color azul violáceo con algún tinte rojizo, aparecen como halos o coronas circundando a dicho objeto y es por eso que se le denomina “Efecto Corona”. Se trata de un fenómeno esencialmente eléctrico.

Durante el año de 1939 el ruso Semyón Davidovich Kirlian y su esposa Valentina comenzaron a ocuparse de la electrofotografía del efecto corona (técnica para fotografiar al efecto de estudio); es desde entonces que también se le llama “Efecto Kirlian”. Aunque el fenómeno se venía estudiando desde 1777, cuando Lichtemberg logró casi al azar obtener unas imágenes que se conocen con su nombre, poniendo polvo de licopodio (hierba, cuyas esporas constituyen el azufre vegetal), sobre una placa electrizada de un electroscopio condensador; Kirlian fue el primero que se preocupó de estudiar este fenómeno metódica y analíticamente.

La técnica empleada por los esposos Kirlian no era muy complicada; la electrofotografía o efluviografía, como podríamos definir el resultado del experimento, se producía al colocar una placa fotográfica (placa fotográfica común) en contacto con el objeto sometido a estudio, y situar todo bajo la acción de un potente campo eléctrico de alta frecuencia (campo efluviográfico). Ellos experimentaron un sinnúmero de veces con: hojas de plantas (secas, enfermas y sanas), monedas metálicas, el propio cuerpo humano, etc. Esta técnica dio origen a la llamada “Cámara Kirlian”. El principal resultado fue que las hojas cortadas de plantas sanas producían una electrofotografía totalmente distinta a la obtenida de hojas procedentes de plantas afectadas por alguna enfermedad. De aquí, la electrofotografía tomó uno de tantos caminos; uno de estos: la investigación parapsicológica de la llamada “aura”.

Kirlian se interesó en las variaciones de la estructura, intensidad, amplitud y coloración de esas coronas luminiscentes y creyó ver en esas variaciones una correspondencia directa con las variaciones del estado orgánico, emocional y tono vital de los objetos con que experimentaba.

Los estudios de los Kirlian los continuaron y ampliaron después otros investigadores rusos, como Viktor Adamenko y Vladimir Inyushin entre otros. En diferentes ambientes “profesionales” al Efecto Corona se le denomina Efecto Kirlian y viceversa; por lo que es debido hacer la siguiente aclaración sobre estos términos:

el Efecto Corona y el Efecto Kirlian son dos cosas de origen y naturaleza distintos. El primero es esencialmente eléctrico y causado por ese tipo de cargas aplicadas exteriormente al objeto. El segundo sería biológico, bioplásmico o bio-psico-somático y causado por la íntima respuesta que un organismo vivo acusa ante el estímulo eléctrico externo.
Si bien en la experimentación ambos fenómenos aparecen juntos, el Efecto Kirlian surge a expensas del Efecto Corona. Este último origina al primero, el que a su vez modifica al segundo. Así la corona electro-luminosa es el cause o marco dentro del cual se proyecta la reacción de una energía X, pero íntimamente ligada a lo vivo, no visualizable en sí misma, pero detectable indirectamente a través de los disturbios que produce en el campo efluviográfico. C) Por consiguiente, si se habla de Efecto Kirlian debe presuponerse que se tiene a la vista un Efecto Corona que lo ha hecho detectable. Y si se alude a la vista un Efecto Corona, cabe conceptuar que allí también se ha hecho presente un Efecto Kirlian como reacción acompañante.

El Efecto y la configuración básica de la cámara Kirlian
En opinión de los expertos, el proceso Kirlian llevó la luminiscencia natural de los cuerpos vivos, de su condición difusa de brillo, a algo más tangible y concreto: una placa fotográfica, que se podía ver y tocar, pero, ¿por qué y de qué forma se pueden obtener estos efectos?. A continuación se explicarán las condiciones y elementos que responden a esta pregunta.

A la manera de física formal, se dice que corrientes eléctricas de alta tensión (se habla de voltajes de mas de 5,000 volts y corrientes mucho muy pequeñas que tienden a cero A), escapando por las puntas de un objeto, y circulando por un conductor no aislado o aplicadas a electrodos o placas metalizas en idénticas condiciones, ionizan (quitar o dar electrones a un átomo o grupo de átomos, provocando átomos con carga eléctrica positiva o negativa) a las moléculas de aire, con lo cual ese medio se vuelve conductor y que a la vez liberan electrones del objeto expuesto en su área de acción, los que se acumulan sobre su superficie y periferia originándose así la luminiscencia (Efecto Corona).

De la Figura 1 las placas metálicas se tornan una de ellas positiva y negativa alternadamente, a una determinada frecuencia. La fuente osciladora, suponiendo que se encuentra en el rango de radio frecuencia de 20 a 500 KHz, o sea, que las placas cambian de polaridad de 20,000 a 500,000 de veces por segundo. Bajo estas condiciones se presenta la luminiscencia en el objeto. Así mismo aplicando altas tensiones puede operarse con muy bajas frecuencias e igual aparece el efecto Corona; pero debe advertirse que la experimentación en tales condiciones se tornan peligrosas, y aún más si se trabaja con cuerpos vivos. La lentitud de la oscilación hace que el objeto pueda lesionarse y hasta quemarse. Colocar las manos ahí daría muy desagradables descargas eléctricas (con este método).

La experimentación en un laboratorio es posible de realizarse de forma relativamente fácil. Empleando objetos inorgánicos (no inflamables) y seres vivos simples (como hojas de plantas).

En las imágenes que se obtienen de la placa fotográfica, se ha realizado el llamado diagrama de exploración; el que tiene las siguientes zonas principales:

Intracampo: aparece en el borde del objeto expuesto.
Subcampo: de considerable amplitud, concentrándose la mayor cantidad de energía en esta área.
Extracampo: zona periférica que engloba y contiene a todas las áreas formativas del campo efluviográfico propiamente dicho.
Tallos: aparecen masivamente en toda la extensión y zonas internas del campo efluviográfico.
Airones: denominada a la parte terminal de los tallos.
Socas: se refiere a brote de tallos aún no desarrollados.
Oquedad: se trata del vacío del campo efluviano, de gran interés en la experimentación Kirlian.
Penachos periféricos: denominado a las formaciones irregulares, casi siempre tenues y amorfas.
Glóbulos: son condensaciones de energía en forma esferoidales, como gotas o grumos.
Aupaduras: ciertas manchas iridiscentes que suelen aparecer en el mismo cuerpo de experimentación.
Conos de sombra: en este caso se trata de delgados hilos que se perfilan en una compacta masa de luz.

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