Patologías con origen nutricional

El sistema enzimático

Las enzimas del sistema enzimático se encargan de digerir el alimento y descomponerlo en substancias elementales: los glúcidos en monosacáridos, los lípidos en ácidos grasos, las proteínas en aminoácidos. Pero este sistema puede ser dañado debido a diferentes causas: tóxicos o toxinas, falta de vitaminas o minerales, sobrecarga de los órganos de eliminación, estrés, etc. En ese momento, algunos alimentos no podrán ser correctamente digeridos y causarán problemas en el cuerpo.

Los alimentos que han sido correctamente digeridos son absorbidos por el intestino y llegan al torrente sanguíneo, donde alimentan las células del cuerpo. Pero si no han sido bien digeridos pueden seguir dos suertes: o bien continuan su camino y llegan al intestino grueso donde pueden ser sometidos a una putrefacción, o bien atraviesan el intestino delgado si se da el síndrome del intestino agujereado.

Además, el hecho de no asimilar los alimentos impide su correcta absorción, con la consecuente malnutrición.

La disbiosis intestinal

Cuando los alimentos mal digeridos llegan al intestino grueso, las bacterias indeseables y patógenas van a aprovechar estos alimentos para nutrirse y proliferar, causando un desequilibrio en la flora intestina. La digestión que realizan estas bacterias son procesos de putrefacción y fermentación alcohólica, generando numerosas y peligrosísimas toxinas, lo cual provoca patologías de toda clase.

Además, la flora bacteriana desempeña un rol primordial como primera linea de defensa del sistema inmunitario, realiza la digestión de numerosos nutrientes, como la lactosa o la fibra, y realiza la transformación de numerosas vitaminas del grupo B y vitamina K.

La permabilidad intestinal aumentada

La pared del intestino está formada por células llamadas enterocitos, unidos entre sí por uniones estrechas. Si la pared del intestino grueso está dañada por diferentes causas, entonces las uniones se abren y aparece el síndrome del intestino permeable o síndrome del intestino agujereado. (“leaky gut” en inglés). Los alimentos parcialmente digeridos, las bacterias, virus, tóxicos, etc., pueden atravesar la pared intestinal a través de pequeños agujeritos y encontrarse en la sangre. Luego, el sistema inmunitario se va a activar contra estos elementos extraños al cuerpo para defenderse; es la hipersensibilidad o intolerancia alimentaria.

La hipersensibilidad retardada

Al contrario de la alergia, donde las manifestaciones de una reacción inmunológica son inmediatas, las hipersensibilidades retardadas surgen efecto varias horas, días o inclcuso semanas despue´s de la ingestión del alimento. Se trata de un proceso inflamatorio en el organismo, el cual puede dar todo tipo de manifestaciones patológicas: migraña, artritis, asma, dermatitis, cardiovasculares, gastro-intestinales, hasta una enfermedad auto-inmune o una fibromialgia, o incluso mentales (depresión, hiperactividad, insomnio, etc).

La desintoxicación

A continuación, es el hígado y los riñones quien entran en acción, limpiando todos los elementos que han entrado sin permiso en el organismo. Pero los órganos de eliminación tienen sus límites y a menudo se encuentran sobrecargados. Entonces, si la sangre no está “limpia”, los tóxicos y demás productos pueden provocar destrozos, generando enfermedades en los órganos o almacenándose en diferentes partes del cuerpo (grasa, articulaciones, cerebro, etc).

El cerebro

En este órgano noble, la barrera hemato-encefálica protege la entrada de las substancias tóxicas dentro del cerebro, pero esta protección puede estar dañada a causa de tóxicos, principalmente mercurio. Si este es el caso, substancias indeseables penetran el cerebro y dañan las neuronas, las conexiones sinápticas y la transmisión de los mensajes entre neuronas no se realiza de forma correcta, dando lugar a enfermedades neurológicas, degenerativas, desórdenes del comportamiento, etc.

Tratamiento

Gracias a los análisis se puede descubrir las interacciones del sisteman inmunitario contra ciertos alimentos, lo cual indica la presencia de una permeabilidad intestinal aumentada. En ese caso, el primer objetivo del tratamiento será sanar el intestino agujereado. Mientras se encuentra en esta fase, se deberán evitar todos los alimentos contra los cuales se han activado los anticuerpos. También se deberán evitar las posibles fuentes causantes de esta permeabilidad aumentada: tóxicos (metales pesados, pesticidas, etc.), medicamentos (antibióticos, anti-inflamatorios, corticoides, etc.), estrés, bacterias patógenas, etc.

Se realiza también el análisis de la flora intestinal para descubrir las familias de bacterias que se han instalado en el intestino. Para eliminar las malas bacterias, se va a proceder a dejarlas “morir de hambre”, es decir, evitar los alimentos que las nutren. Los antibióticos no son eficaces, ya que cuando se termina la antibio-terapia, las bacterias vuelven a proliferar. En cambio, la toma de probióticos y prebióticos en forma de complementos y de alimentos lacto-fermentados, van en la dirección de ayudar la restauración de la buena flora intestinal.

Al mismo tiempo, también se restablece el sistema enzimático. Para ello se deberá controlar si se absorben todas las vitaminas y minerales necesarias, que los alimentos que se comen son genéticamente compatibles con nuestro sistema enzimático, que no haya substancias tóxicas que puedan bloquear su funcionamiento, que no se coma una cantidad excesiva de comida que pueda fatigar los órganos, o sea una cantidad insuficiente para su funcionamiento, que la calidad y el cocinado de los alimentos sea el adecuado para que nos enzimas puedan reconocer los alimentos, etc.

La carencia vitamínica

La falta de vitaminas y minerales debe ser examinada. Su absorción puede ser disminuida en tres situaciones principalmente. En el primer caso, las vilosidades intestinales están dañadas, como por ejemplo, en el caso de la enfermedad celíaca o cualquier otra reacción inmunitaria que haga intervenir los anticuerpos existentes en la mucosa del intestino (los IgA). Si las vilosidades no están en buen estado, los nutrientes no llegan a la sangre ni a las células del cuerpo.

En el segundo caso, se trata de nuevo de un problema de la flora intestinal. Las bacterias indeseables se nutren de las vitaminas y minerales que se ingiere, pero dejan al cuerpo sin nutrientes. De nuevo, todo lo que se come no llega al buen destino.

En el tercer caso, se puede tratar de parásitos intestinales: tenia, oxiuros, áscaris, etc. Estos pequeños parásitos se nutren también de nuestros alimentos y llevan el cuerpo a la inanición.

http://www.gemmacalzada.com/es/pathologies/

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