El tambor chamánico. Psicoterápia y sanación

Hemos considerado útil, explicaros lo que sucede con los ritmos de percusión de los denominados “tambores chamánicos”.

Resulta un poco difícil comprender técnicamente, como se puede alterar la conciencia, mediante mecanismos de percusión, pero Ángeles Arrien, lo explica en un lenguaje muy accesible para la mayoría de nuestros lectores.

Aquí os detallamos parte de su trabajo en un exquisito libro que os recomiendo:

LAS CUATRO SENDAS DEL CHAMÁN
El guerrero, el sanador, el vidente y el maestro.

Ángeles Arrien

 

Nevill Drury, en The Elements of Shamanísm, escribe: «Hay algo que nunca deja de sorprenderme, y es que después de aproximadamente una hora de tocar los tambores, la gente normal de ciudad es capaz de conectar con realidades míticas extraordinarias con las que nunca han soñado.»

Melinda C. Maxfield, de su disertación doctoral, Effects of Rhythmic Drumming on EEG and the Suhjecüve Experience. Presentado ante la facultad del Instituto de Psicología Transpersonal, Menlo Park, California, 1991

Chamanismo y el viaje chamánico

Roger Walsh, en The Spirit of Shamanism, define el chamanismo como una «familia de tradiciones cuyos practicantes se dedican a entrar voluntariamente en estados de conciencia alterada, en los que experimentan que ellos, o sus espíritus, viajan a otros reinos a voluntad e interactúan con otras entidades para servir a su comunidad».

Los chamanes también son conocidos como los «técnicos de lo sagrado» y los «maestros del éxtasis». El chamán puede viajar al mundo superior o al inferior. Entre las imágenes tradicionalmente vinculadas con un viaje al mundo superior se encuentran: escalar una montaña, un promontorio rocoso, un arcoiris, subir a un árbol, a una escalera, etc.; ascender al cielo, volar y encontrarse con un maestro o guía. El viaje al mundo superior puede ser particularmente extático. En el viaje al mundo inferior, el chamán puede experimentar imágenes y escenas en las que entra en la tierra a través de una cueva, un tronco hueco, un agujero en el agua, un túnel, o un tubo y se encuentra con su animal de poder y sus animales aliados. El mundo inferior suele ser un lugar de pruebas y desafíos.

Para realizar el viaje chamánico, el chamán entra en un estado de conciencia alterada específico que requiere permanecer alerta y consciente. En este estado es capaz de moverse a voluntad entre la realidad ordinaria y la no ordinaria. Michael Harner lo ha denominado Estado Chamánico de Conciencia (ECC). Existen varias técnicas para entrar en el ECC, entre las que se cuentan la privación de estímulos sensoriales, el ayuno, la fatiga, la hiperventilación, el baile, el canto o recitación, tocar tambores, la exposición a temperaturas extremas, el uso de alucinógenos, y la disposición y los escenarios prescritos por las creencias y ceremonias rituales de la cultura.

El I Chíng, o Libro de los Cambios, es un antiguo libro de sabiduría china que consta de 64 hexagramas; cada hexagrama está relacionado con aspectos de las energías arquetípicas o universales. Cada hexagrama contiene seis líneas; estas líneas son continuas (—) o discontinuas (- -). Derivamos pautas de los hexagramas: las líneas continuas representaban una nota de tambor completa y las discontinuas media nota. Interpretamos musicalmente el 1 Ching, escribimos su música y llevamos a la gente de viaje. Pero la pregunta persistía: ¿por qué el sonido de los tambores facilita unas experiencias tan fuertes? ¿Cómo podría esta herramienta ser utilizada en psicoterapia? ¿En el trabajo con los sueños? ¿En la sanación?

Frecuencia de las ondas cerebrales y EEG

Las ondas de los EEG se clasifican midiendo cuántas veces se repite una onda determinada en el período de un segundo; a esta medida se le conoce como frecuencia de onda. La frecuencia de las ondas se mide en ciclos por segundo, o hercios (Hz), que dependen de la longitud de onda. Por ejemplo, a una onda que complete tres ciclos por segundo se le llama onda de 3 hercios (Hz) o simplemente de 3 por segundo.

Nuestras ondas cerebrales muestran cuatro pautas o bandas de frecuencia fundamentales: delta, theta, alfa, y beta.

Delta (por debajo de 4 Hz) es la onda más larga y lenta; se repite menos de cuatro veces por segundo. Esta onda está asociada con el sueño y con la inconsciencia.

Las ondas theta (de 4 a 8 Hz) están normalmente asociadas con estados de somnolencia cercanos a la inconsciencia, tales como el umbral que se atraviesa antes de caer dormido o antes de despertar. Este ritmo también está conectado con estados de ensueño y con imágenes hipno-lógicas, es decir, pertenecientes a los sueños. Estas imágenes suelen ser sorprendentes. A mucha gente le resulta difícil mantener la conciencia en estados theta sin contar con algún tipo de entrenamiento, tal como la meditación.

Las ondas alfa (de 8 a 13 Hz) están asociadas con estados de relajación y bienestar general. Este estado alfa aparece generalmente en la región occipital del cerebro (el córtex visual) cuando los ojos están cerrados. La conciencia se mantiene alerta pero sin estar enfocada, o se orienta hacia el mundo interno.

Las ondas beta (más de 13 Hz) están asociadas con la atención activa y enfocada hacia el mundo exterior, tal como ocurre en las actividades diarias. Las ondas beta también son propias de estados de tensión, ansiedad, miedo y alarma.

Las investigaciones realizadas han confirmado que las prácticas espirituales como el yoga y la meditación producen cambios en la actividad eléctrica del cerebro, que llevan a aumentar la presencia de los ritmos alfa y/o tetha, y se ha descubierto que el ritmo tetha caracteriza a los meditadores veteranos. Estos meditadores son capaces de mantener su autoconciencia intacta y de permanecer alerta en este «estado crepuscular de conciencia».

Teoría y especulación

El antropólogo R. Needman dice que el chamán toca el tambor para establecer contacto con los espíritus», y «se ha descubierto que en todo el mundo la percusión, cualquiera que sea la forma en que se produzca, permite y acompaña la comunicación con el otro mundo»

Wolfgang Jilek, cuando investigaba las frecuencias contenidas en las danzas rituales de los indios salish, descubrió que la frecuencia predominante en el ritmo de los tambores era de cuatro a siete ciclos por segundo, la misma frecuencia de las ondas tetha en el cerebro humano. Propuso la hipótesis, como lo había hecho Andrew Neher antes que él, de que esta frecuencia sería la ayuda más eficaz para entrar en un estado de conciencia alterada.

Mircea Eliade, autor de Shamanism: Ardíale Techniques of Ecstasy, destaca el hecho de que «el tambor chamánico se distingue de todos los demás instrumentos en que producen ‘la magia del sonido’ precisamente por el hecho de que permite la experiencia extática». Los tambores chámameos, en la mayoría de los casos, marcan un ritmo constante y monótono de entre 3 y 4,5 golpes por segundo.

Dentro del laboratorio

Mis investigaciones fueron llevadas a cabo con ayuda de la tecnología en biorretroalimentación del MindCenter Corporation. Este sistema mul-tiusuario está compuesto de cuatro módulos, cada uno de los cuales está diseñado para bloquear los estímulos externos y la luz. Los participantes permanecieron tumbados, que es la postura tradicionalmente utilizada en el viaje. Cada módulo contiene un sistema de sonido. Desde estos módulos, se hace un seguimiento de las ondas cerebrales theta, alfa y beta en cuatro lugares diferentes del córtex. Los canales bipolares (izquierda y derecha) fueron registrados por medio de electrodos situados en los cuatro emplazamientos corticales: lóbulos parietotemporales izquierdo y derecho, y lóbulos parietocentrales izquierdo y derecho

Se dividió a los doce participantes en tres grupos y se hizo un seguimiento de sus respuestas en el EEG a tres cintas de tambores diferentes, que yo y mis compañeros habíamos grabado en un estudio de sonido comercial. Estas cintas contenían: sonido de tambores chámameos, con un ritmo de aproximadamente entre 4 y 4,5 golpes por segundo; sonido de tambores expresando el I Ching, al ritmo aproximado de entre 3 y 4 golpes por segundo; y sonido de tambores libres, sin ritmo fijo. A cada participante se le efectuó un seguimiento de los cuatro emplazamientos corticales, las áreas bilaterales parietotemporales y parietocentrales, durante tres sesiones. No se propuso ninguna preparación para los «viajes»; se pidió a los participantes que se relajaran, que escucharan las cintas de tambores y que trataran de estar quietos, ya que cualquier movimiento corporal probablemente crearía distorsiones.

Al final de las sesiones, cada participante preparó un breve resumen escrito de su experiencia subjetiva y seguidamente se le realizó una entrevista que fue grabada en una cinta. A continuación, estas experiencias subjetivas fueron clasificadas en función de los temas recurrentes y de los asuntos de consenso.

Resultados

Esta investigación confirma las teorías que sugieren que el uso de tambores en rituales y ceremonias por parte de las culturas indígenas tiene efectos neurofisiológicos específicos y es capaz de suscitar cambios temporales en la actividad eléctrica cerebral y, por tanto, facilita la aparición de imágenes y una posible entrada en un estado de conciencia alterada (ECA), especialmente en un estado chamánico de conciencia (ECC).

El ritmo de entre 4 y 4,5 golpes por segundo es el que mejor induce las ondas tetha. Siete de los doce participantes mostraron patrones de ondas tetha en diversos grados durante la exposición al sonido de los tambores chamánicos.

El sonido de tambores en general y el sonido de tambores rítmicos en particular, a menudo induce imágenes de contenido ceremonial y ritualista y es una herramienta eficaz para entrar en un estado de conciencia alterada (ECA), incluso cuando se desvincula del marco del ritual cultural y de la intención ceremonial. Es interesante señalar que los doce participantes percibieron algún tipo de imágenes visuales y/o somáticas. Para ocho de estas personas las imágenes fueron vividas. Este hecho demuestra claramente la fuerza del sonido de tambores en general, y de los ritmos chamánicos e í Ching en particular, a la hora de inducir y potenciar la capacidad de percibir imágenes. Proponemos la hipótesis de que el aumento en la capacidad de percibir imágenes es un resultado directo de la mayor presencia de la frecuencia theta.

El ritmo de los tambores, expresado en golpes por segundo, puede correlacionarse con los cambios temporales ocurridos en la frecuencia de las ondas cerebrales (expresada en ciclos por segundo) y/o en la experiencia subjetiva, siempre que el ritmo de los tambores se mantenga al menos entre trece y quince minutos. En muchos casos, el ritmo de aumento o disminución de la frecuencia se acelera en el minuto nueve, siendo este efecto más perceptible en los casos de las ondas tetha y alfa. Según las observaciones de campo y los informes subjetivos, el período de tiempo que la mayoría de los sujetos necesitan para ser afectados/inducidos por el sonido de tambores parece estar entre los trece y los quince minutos. Generalmente, se percibe un rápido aumento o disminución de las ondas theta y/o alfa hasta el minuto quince, y se mantiene a continuación un aumento o disminución gradual hasta el minuto veinte. Estos datos confirman lo descubierto por las investigaciones realizadas en el campo de la meditación en cuanto al tiempo requerido para la respuesta fisiológica óptima y, según Angeles Arrien, también se corresponden con las enseñanzas orales de algunas culturas indígenas en lo que respecta a la estimulación auditiva.

El sonido de tambores suscita experiencias subjetivas e imágenes que tienen temas comunes. Las primeras doce categorías son los temas comunes, tal como han sido sintetizados a partir de los informes orales y escritos realizados por los participantes después de sus experiencias en una o más sesiones con el sonido de los tambores. Éstos incluyen:

Pérdida del continuum temporal (PCT)

Siete de los doce participantes fueron conscientes e informaron de que habían perdido su continuum temporal, por lo que no tenían una sensación clara de la duración de la sesión.

Sensaciones de movimiento

Esta categoría incluye las experiencias en el campo de las sensaciones corporales:

– el cuerpo o partes del cuerpo vibran y se expanden

– se siente presión sobre el cuerpo o sobre ciertas partes del cuerpo,

especialmente en la cabeza, la garganta y el pecho

– movimientos de energía en forma de olas a lo largo del cuerpo

– sensaciones de volar, de girar en espiral, de bailar, de correr, etc

Diez de los doce participantes experimentaron «sensaciones de movimiento» de uno o varios tipos

Energización

Nueve de los doce participantes mencionaron específicamente que se habían sentido energizados durante y/o inmediatamente después de la sesión de tambores.

Fluctuaciones de temperatura (frío/calor)

Seis de los doce participantes experimentaron cambios repentinos de temperatura (escalofríos, sentirse inundados por una sensación de calidez, sudor).

Relajación, agudeza/claridad

Cinco de los doce participantes notaron que se sentían particular mente relajados, agudos y claros. Esta sensación correspondía a una falta de emotividad.

Incomodidad

Cinco de los doce participantes mencionaron específicamente que experimentaban distintos grados de incomodidad emocional o física.

Experiencias de salida del cuerpo (ESC)/Visitaciones

Tres de los doce participantes declararon haber tenido la experiencia de salir del módulo o de ser visitados por una presencia o persona durante la sesión. Esta categoría se diferencia del «viaje» porque las imágenes chamánicas tradicionales no estaban presentes.

Imágenes

Imágenes vividas: Los doce participantes percibieron imágenes. Ocho de ellos comentaron haber experimentado imágenes vividas, visuales o sensoriales (somáticas).

Aborígenes: Nueve de los doce participantes vieron o sintieron aborígenes africanos, tahitianos, esquimales o americanos. Generalmente, estos aborígenes estaban participando en rituales y/o ceremonias que incluían el baile, los cantos o recitaciones, la caza o tocar tambores

Animales/Paisajes: Siete de los doce participantes informaron de una gran variedad de animales y de imágenes de paisajes.

Personas: Nueve de los doce participantes vieron imágenes de sus amigos infantiles o de personas importantes de su pasado, maestros «sin rostro», no-aborígenes tocando el tambor, rostros no identificados, etc.

Viaje: Cinco de los doce participantes incluyeron en sus descripciones imágenes típicas de los viajes chámamicos, tales como atravesar un agujero o cueva, salir disparado a través de un tubo o de un túnel que dibujaba una espiral hacia arriba o hacia abajo, ser iniciado, escalar un árbol invertido, la aparición de animales de poder y de aliados ayudantes.

Estados no ordinarios o estados de conciencia alterada (ECA)

La mayoría de los participantes, en una o más de las sesiones, fueron conscientes del hecho de que había tenido lugar un cambio cualitativo en su funcionamiento mental, y los doce temas sintetizados de los informes orales o escritos de los participantes mantienen una correlación con los rasgos descritos por Ludwig, que suelen ser característicos de los ECA. Ocho de los doce participantes experimentaron al menos un episodio que fue un viaje, una salida fuera del cuerpo, o una visita; los datos proporcionados sugieren que en estos casos alcanzaron estados de conciencia alterada (ECA). Hubo un total de trece episodios de este tipo dentro de las treinta y cinco sesiones individuales.

Honrar todos los caminos

Parece que las tradiciones orales que vinculan el sonido de tambores con las realidades no ordinarias son válidas. ¿Cuántas otras tradiciones espirituales disponen de herramientas que podemos usar para sanar nuestro cuerpo, mente y espíritu? Ya no podemos permitirnos descartarlas como productos de una imaginación exaltada, de la superstición o directamente de la psicopatología y la charlatanería.

La mayoría de las culturas indígenas no separan los procesos psicológicos de los espirituales. Charles Tart destaca el hecho de que «muchos pueblos primitivos… creen que casi todos los individuos adultos son capaces de entrar en trance y ser poseídos por un dios; el adulto que no es capaz de hacerlo está tarado psicológicamente». Michael Harner afirma lo siguiente: «Es extremadamente difícil que se emita un juicio imparcial sobre la validez de las experiencias en estados de conciencia alterada… Las personas que tienen más prejuicios contra el concepto de realidad no ordinaria son las que nunca la han experimentado.»

Ha llegado el momento de tender un puente entre disciplinas separadas y a menudo aisladas como la medicina, la psicología, la religión, la antropología, la etnomusicología, la ciencia, la sociología, etc. Si los investigadores de cada una de estas áreas siguen trabajando en el vacío de su propia disciplina, puede que nunca se llegue a descubrir la naturaleza exacta de ciertos fenómenos que están siendo indicados insistentemente.

 

LAS CUATRO SENDAS DEL CHAMÁN
El guerrero, el sanador, el vidente y el maestro.

Ángeles Arrien

https://santuariodelalba.wordpress.com/2015/08/23/el-tambor-chamanico/

https://www.estudioschamanicos.com/el-tambor-del-chaman/

http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/2013/11/el-latido-de-la-tierra-la-percusion-del.html

http://www.chamanismoenelmundo.com/search/label/Tambores%20Cham%C3%A1nicos

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