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Física cuántica y biofotónica. La luz como método de diagnóstico y sanación holística. Frecuencias del Dr. Nogier.

Si tienes interés en introducirte en la medicina de la luz, brazo de la física cuántica, de una forma práctica y justificando su desarrollo ciéntifico, os proporciono una serie de artículos y trabajos de internet.

La física mecanicista o Newtoniana es el fundamento teórico de la medicina tradicional occidental y la física cuántica sustenta el paradigma de las terapias holísticas o vibracionales (homeopatía, acupuntura, Medicina Tradicional China, Ayurveda, Mexicana, biorresonancia, fitoterapia, aromaterapia, reiki, etc.)

Tratando de resumiros lo que a continuación podéis leer, la información de sincronización de nuestro organismo, de mas de 100 mil millones de células, y donde se producen más de 100 mil reacciones químicas por segundo, tiene que venir de una fuente que nos cuesta entender, porque precisamente, esta energía que lo hace posible, está cargada de información que es capaz de propagarse a unas velocidades que permitan a nuestro cuerpo mantener la coherencia permanente de su funcionamiento.

En el contexto de la Medicina Holística, desde hace años, hay en el mercado un sinfín de equipos utilizados en el campo de la biorresonancia, que tratan de identificar los desequilibrios que presentan los pacientes.

En un futuro cercano, y gracias a los trabajos de los investigadores que relaciono en este artículo, aparecerán en las consultas de terapias vibracionales, las propuestas de visionarios que están experimentando con la luz como medio de diagnóstico y terapia, pulsando a la frecuencia requerida. Por ejemplo, la composición floral Rescue, sus vibraciones pueden ser reproducidas por un láser de baja frecuencia, o el código de inflamación para sanar un área de nuestro cuerpo, exponiéndolo a esa vibración (ver trabajo del Dr. Nogier, el de una contractura, la homeopatía, etc.

David Garcés

Presentación

El estudio de los biofotones nos indica que la salud es un estado de comunicación subatómica perfecta y coherente de carácter luminoso. La luz emitida en estado de enfermedad o de salud deficiente supone una debilidad o interrupción de este tipo de comunicación luminosa coherente intercelular. Actualmente, buena parte de las investigaciones sobre los biofotones se centran en comprender como podría aplicarse a la medicina.

Introducción

Para trabajar en el campo de la biofotónica, se necesita una fuente de luz, que puede ser la luz de un microscopio, de un láser o de una radiación invisible al ojo humano; después es necesario un sistema biológico, como por ejemplo un tejido o una célula, en el que se pueda trabajar a diferentes niveles.

Actualmente, especialidades de la medicina como la dermatología, la oftalmología, la cirugía, la neurología, la cardiología y la oncología son los ámbitos en los que se han producido más avances en el campo biofotónico.

Se trata de un área altamente multidisciplinar y con diversas ramificaciones. La bionanofotónica es una de ellas. Se encarga de proporcionar herramientas que posibilitan el avance de esta disciplina.

En este campo se han conseguido importantes objetivos. Desde la diagnosis y la imagen ultrasensible, que permite la detección de patologías en sus primeros estadios, hasta la creación de instrumentos para terapias con un grado de invasión mínimo. Los equipos de investigación también han conseguido que algunos de estos instrumentos lleguen a tener precisión nanométrica para manipular el material biológico.

http://www.upc.edu/saladepremsa/informacio/monografics/biofotonica-una-luz-en-el-camino-de-la-medicina

Biofotónica
Las células vivas emiten luz ultra debil coherente en el espectro visible cuyo propósito es la regulación de los mecanismos intra y extracelulares. Con estas emisiones cromáticas, las células alcanzan la homeóstasis. Varios científicos estudían el fenómeno desde hace años con hallazgos sorprendentes que aportan una nueva visión sobre la fisiología celular y su relación con el medio ambiente. Esta emisión de luz, conocida también como biofotones permite una aproximación diferente a algunas enfermedades.

Un poco de historia sobre los biofotones
Hace más de un siglo a partir de los trabajos de biofísica y medicina empezaron a descubrirse evidencias que tanto los metales como las células vivas reaccionaban frente a frecuencias electromagnéticas como la luz y otras ondas. Uno de los primeros investigadores de este campo fue el biofísico indio Jagadis Chunder Bose (1858-1937) quien descubrió cambios en la estructura de determinados metales bajo la influencia de campos eléctricos.

En el ámbito de la biología las primeras observaciones se deben al biofísico ruso Alexander L. Chizhevsky (1987-1964) – conocido por ser el fundador de la heliobiología– quien estudió los efectos de la ionización del aire sobre la vida y en especial sobre la salud y el comportamiento humano. Entre 1919 y 1930 Chizhevsky fue el primero en probar el efecto de los iones negativos y positivos del aire en los organismos e investigar los efectos de las radiaciones mitogenéticas.

Otro biofísico y biogeoquímico ruso, Vladimir I. Verndasky (1863-1945) -conocido por ser el padre de la ecología moderna al formular su concepto teleológico de la vida y de la biosfera que sería luego ampliado por James Lovelock en su teoría Gaia- demostró que la vida es sensible a los campos electromagnéticos y en especial lo es a la luz del sol. Sus estudios le llevaron a formular la hipótesis que la biosfera no es más que la suma de todos los organismos vivos del planeta y que estos están conectados entre si y que la vida es la expresión del conjunto de ellos.

Las investigaciones de los efectos de las radiaciones electromagnéticas sobre los seres vivos alcanzan un primer hito remarcable con Alexander Gurwitsch (1874–1954) quien demostró que con rayos ultravioleta de muy baja intensidad se estimulaba la mitosis celular de la misma forma que las células con una intensa actividad multiplicadora también emitían radiación ultravioleta de baja intensidad que llamó radiaciones mitogenéticas. Posteriormente, a esta radiación celular luminosa se la llamó biofotón. Gurwitsch es el descubridor de la interacción no química en los sistemas biológicos (efecto mitogenético) y es el primer científico que trabajó en biofotónica. Sus estudios pusieron las bases científicas para formular que la vida contiene una energía vital intrínseca que se visualiza en forma de radiación electromagnética (luz) y que esta puede ser captada y medida. Esta luz celular no tenía nada que ver con el halo energético que se puede percibir con la cámara Kirlian (un tipo de fotografía que capta el campo eléctrico intenso de alta frecuencia de materia y, por ejemplo, registra la intensidad luminosa alrededor de un cuerpo expuesto al mismo.

El científico y filósofo ruso Georges Lakhovsky (1870-1942) es autor de un libro titulado “El secreto de la vida: electricidad y radiación en tu cuerpo” (1929) en el que afirmaba que: “Todo ser vivo emite radiaciones” ya que todos los seres vivos están en resonancia tanto con las frecuencias emitidas por la litosfera del planeta como por el Sol y el cosmos. Afirmaba que la armonía vital y el bienestar dependen de esta armonía con la energía atmosférica. Para realizar sus trabajos desarrolló el llamado Oscilador Multiplicador de Onda o Multiple Wave Oscillator (MWO) en colaboración con Nikola Tesla (1856-1943) y los uso para curar algunos tipos de cáncer a los que sometía afrecuencias ultracortas de radio. Lakhovsky suponía que cada célula vibra a una frecuencia determinada y un microbio lo hace en una de diferente. Esto provoca una desarmonía que es la que incentiva la enfermedad. Pero si la frecuencia de la célula es muy superior a la del microbio entonces esta repele la infección.

Posteriormente, los biosfísicos italianos Laura Colli y Ugo Facchinii entre 1954-1955, en la Universidad de Milán, mientras estaban verificando los descubrimientos de Gurwitsch con una nueva tecnología constataron que los brotes de diversas plantas emiten luz visible. Pero sus conclusiones eran demoledoras ya que la emisión de luz que observaron no era de la gama del ultravioleta como se había dicho anteriormente, sino que se situaba en el espectro visible entre el verde y el rojo, pero mucho más débil (1x 10-18). Tras esta verificación que publicaron, sin embargo, abandonaron las investigaciones iniciadas.

Así que la llamada “radiación celular ultradébil o de baja intensidad ” o también radiación mitogenética se corresponde al concepto de biofotón en boga hoy en día gracias a los trabajos del biofísico australiano Terence Ivan Quickenden (1939-2005) a finales del 1960 sobre la bioluminiscencia y una década más tarde ampliados por parte del biofísico alemán Fritz-Albert Popp (1938-) y colaboradores.

Las células se comuniquen entre ellas mediante ondas electromagnéticas como demostró el ruso Wlail P. Kasnatschejew y sus colaboradores de la Universidad de Novosibirsk, Semjon P. Schurin y Ludmilla Michailowa, en diversos experimentos científicos realizados en la década de los sesenta y que precedieron a las investigaciones de Fritz-Albert Popp.

Los trabajos de Fritz-Albert Popp

Fritz-Albert Popp (1938-) es pues actualmente es el referente en la investigación de los biofotones. Uno de los primeros trabajos de Fritz-Albert Popp para determinar la existencia de luz celular coherente y que esta era la base de la comunicación entre las células, especialmente, para sincronizar el crecimiento, fue a raíz del encargó realizado en 1975 al joven estudiante de postgrado de biofísica, Bernard Rut. Popp le orientó para que construyera un fotómetro de alta sensibilidad que permitiera visualizar una emisión de luz de tan baja intensidad que no fuera perceptible con los equipos ópticos convencioanles. El aparato desarrollado por Rut consistió en tubos fotomultiplicadores muy sensibles. Con este aparato se pudo iniciar el mapeo de la luz o biofotones emitidos por los sistemas vivos. La sensibilidad del aparato era bastante fina pues era capaz de detectar una mínima cantidad de luz. A modo de ejemplo era capaz de medir el equivalente a la emanación de luz de una luciérnaga situada a 10 km. Con este aparato se visualizaron estas radiaciones luminosas celulares y pudo observarse como antes de morir las células incrementaban las emanaciones lumínicas como si de un patrón de comunicación se tratara. Esta luz “interior” explicaría como las células pueden comunicarse a una velocidad muy superior a la del tradicional proceso bioquímico.

Según Popp los organismos vivos se encuentran envueltos en un campo electromagnético propio en un estado energético inestable entre el caos y el orden y por tanto capaz de emitir una reacción equilibradora o de autorregulación. La teoría de los biofotones explicaría pues algunas experiencias “sutiles” de autocuración celular frente a determinadas enfermedades si estas reciben la información energética electromagnética (luz) sutil adecuada. Pero sobretodo, las emisiones de biofotones pueden regular determinadas alteraciones ambientales creando un equilibrio e identidad del patrón luminoso nuevo.

Dicho de otro modo, este emisión electromagnética luminoso coherente propio de los seres vivos o biofotones sería el factor primario que regula no sólo los procesos fisiológicos esenciales sino que ordena la llamada matriz del campo morfogenético que condiciona todas las estructuras y procesos de los organismos. Algunos autores han querido ver en los biofotones la explicación al campo energético aural que describen las tradiciones espirituales. Sin embargo, los biofotones no tienen nada que ver con estas emisiones.

La clave de todas las investigaciones sobre los biofotones ha sido el demostrar que se trataba de luz coherente o sea ordenada, en otras palabras como ya hemos mencionado que no es una luz convencional como la que percibimos habitualmente sino luz láser. Según Popp los organismos vivos se encuentran envueltos en un campo electromagnético propio en un estado energético inestable entre el caos y el orden y por tanto capaz de emitir una reacción equilibradora o de autorregulación. La teoría de los biofotones explicaría pues algunas experiencias “sutiles” de autocuración celular frente a determinadas enfermedades si estas reciben la información energética electromagnética (luz) sutil adecuada. Pero sobretodo, las emisiones de biofotones pueden regular determinadas alteraciones ambientales creando un equilibrio e identidad del patrón luminoso nuevo.

Los biofotones también se demoniman self-bioluminescent emission (autoemisión de bioluminiscencia). La teoría de biofotones sugiere que esta luz coherente se almacena en el ADN (Popp et al., 1984), y concretamente que emana de los núcleos de la célula. Esto se observó cuando la fotoemisión ultradébil del biofotón se detenía al eliminar los núcleos de las células. Según Fritz-Albert Popp, el ADN actuaría pues como una generador láser que es capaz de recoger los fotones de la luz solar y otras fuentes y convertirla en luz coherente. Así pues, los estados coherentes de luz que luego emiten las células se originan en el ADN como un producto de las interacciones entre las ondas electromagnéticas ambientales y que este funcionaría como un sintonizador que vibra en resonancia con el campo de ondas electromagnéticas en un fenómeno de sinergia cooperativa.

Las confirmaciones
La suposición de que las células de los seres vivos emiten esta radiación ultra-débil coherente para comunicarse lo confirman múltiples experimentos de estos últimos lustros. Así el experimento del biofísico ruso Alexander Burlakov junto con L.V. Beloussov y A.A. Konradov en 1999, tomaron varias muestras de huevos del pez Misgurnus fossilus fertilizados en diferentes fases de desarrollo y los puso en contacto visual entre sí y estudió los efectos que se producían. De sus observaciones llegaron a la conclusión que los huevos más desarrollados entraban en un proceso de desaceleración y acaban muriendo muchos de ellos, mientras que los más retrasados incrementaban su velocidad de desarollo. De hecho este efecto se conoce bien en las piscifactorías. En su experimento, Burlakov y su equipo puso un disco que impidiera que hubiera visibilidad entre los diferentes huevos y comprobó como cuando no se veían seguían su desarrollo normal y en el momento que se volvían a “ver” se producía nuevamente la sincronización.

Las investigaciones sobre los biofotones ocupan ya un buen número de equipos científicos en varias partes del planeta. Otors estudios confirman que la emisión de biofotones como fotoemisión ultradébil coherente es observable en los cloroplastos de espinaca aislados, incluso después que estos hayan sido sometidos a varias horas de adaptación a la oscuridad. Esta emisión de luz espontánea se da en presencia de oxígeno, por lo que en este caso la cadena respiratoria de los cloroplastos está involucrada en la serie de reacciones redox que conducen a la excitación del emisor de biofotones, presumiblemente moléculas de clorofila.

Otros trabajos científicos demuestran que los biofotones refuerzan los electrones de la cadena respiratoria de modo que permiten la formación de ATP (el trifosfato de adenosina), incluso en ausencia de oxígeno y glucosa. Esta es una de las principales aportaciones de su evidencia por parte de Fritz-Albert Popp en 1975 y por tanto demostrando que cada ser vivo emite una luz tenue y coherente de longitudes de onda entre 200 y 800 nanómetros que se originan a partir de electrones excitados por la luz solar. La elevada coherencia de la luz del biofotón es la que permite no sólo transferir energía sino también ser un medio de comunicación celular.

http://www.terra.org/categorias/articulos/biofotones

El RAC (Reflejo del Pulso del Dr. Nogier)

Este fue descubierto por el Dr. Nogier en el año 1968 y determina que cuando el pulso presenta un mínimo cambio, es debido a reacciones de stress del organismo. Su descubridor lo llamó también “Reflex auriculo-cardiaque“(RAC). Cuando se aplica el RAC, el médico entrenado puede determinar, a través de la prueba con vitaminas, minerales y otras substancias, cómo se produce inmediatamente un efecto RAC y las señales correctas de diagnóstico quedan al descubierto.

El RAC también ayuda a determinar disturbios del organismo, envenenamientos, alergias, escaseces, etc. En definitiva, el RAC no es otra cosa que la respuesta del organismo a una determinada pregunta. El RAC es con seguridad uno de los instrumentos más universales de la medicina pues es aplicable en todos los campos.

Nogier descubrió las siguientes frecuencias:

A-292 Hz: disturbios infecciosos
B-584 Hz: frecuencia nutritiva, estimuladora de la circulación y el metabolismo
C-1168 Hz: enfermedades motoras
D-2336 Hz: Lateralidad y coordinación de las funciones cerebrales, por ejemplo, tratamiento de legastenia, incontinencia, ansiedad
E-4672 Hz: columna vertebral y nervios
F-9344 Hz: enfermedades psicosomáticas, depresión, alteración en el desarrollo en los niños
G-146 Hz: agresión, miedo y excesiva preocupación, origen psicosomático

Una segunda serie de frecuencias fue descubierta por Bahr:

1-599,5 Hz: diagnóstico y terapia de síntomas dermatológicos
2-1199 Hz: diagnóstico y terapia de efectos post; por ejemplo, bloqueos de la columna vertebral o reacciones de algunos órganos
3-2398 Hz: efectos post de carácter psicosomático como depresión, diagnóstico de vitaminas y minerales
4-4796 Hz: diagnóstico de vitaminas y minerales
5-9592 Hz: estímulo intensivo del sistema inmunológico
6-149 Hz: estímulo del lado izquierdo del cuerpo de los pacientes diestros
7-299 Hz: estímulo del lado izquierdo del cuerpo de los pacientes

Estas frecuencias facilitan el diagnóstico, resultan en una terapia mucho más intensiva y desde su descubrimiento representan una gran ventaja de la medicina auricular

VISIÓN CIENTÍFICA

Según parece, la Medicina Tradicional China es la primera ciencia médica que se percató de la importancia de la toma de los pulsos en las muñecas, junto a su trascendental significado, siendo utilizados en el diagnóstico para la aplicación de la acupuntura.

En nuestra era, además de la acupuntura, la fenomenología de los pulsos en las muñecas ha sido ya utilizada por algunos estudiosos del tema, como es el caso del Dr. Paul Nogier, de Lyón (Francia), padre de la Aurículomedicina, en la que se utiliza el pulso radial izquierdo en sus aspectos positivo-negativo. Una señal denominada por el Dr. Nogier “Reflejo Aurículo Cardíaco” (RAC), y que define como “variación de la onda estacionaria a nivel arterial”, utilizándolo como referencial para determinar los parámetros que le son propios en el diagnóstico y el tratamiento de su técnica. Posteriormente, se han desarrollado otras técnicas terapéuticas que han incluido la detección de los pulsos de las muñecas como referencia en la terapia. Éstas utilizan otras formas en el uso de los pulsos, con diferente interpretación y conceptualización, como es el caso de la BCQH, respecto de la MTC o del pulso del Dr. P. Nogier.

Científicamente, existen datos que confirman la presencia de un modelo de información que circula por las paredes arteriales. Algunos científicos españoles, han detectado que “a lo largo de los tejidos de las arterias, circula un modelo de información que se traslada a gran velocidad, manteniendo una cinética muy superior a la del flujo sanguíneo”.

Como describe el Dr. P. Nogier, la congestión arterial se produce por una acumulación energética de un alto contenido bio-informático, significativo del estado del holograma particular de cada individuo. Esta acumulación bio-energética produce un rebosamiento de la capacidad contenedora de la zona donde se produce el fenómeno congestivo en la arteria, provocando una expansión de la misma. Es en las muñecas donde el fenómeno de los pulsos tiene una mayor importancia como bio-información, interpretada como una expresión del holograma particular de cada individuo. Una zona donde se ha confirmado que la manifestación de la bio-información holográmica es más viva y homogénea que en el resto de los pulsos que se hallan en el cuerpo.

Durante su investigación, el Dr. P. Nogier detectó ocho frecuencias iguales en cada oreja, distribuidas en distintas áreas idénticas entre ambas. Siete de estas frecuencias se encuentran en la parte interna de la oreja (el lado que mira hacia fuera, la parte contraria del cráneo; el lado por el cual oímos), y la octava se encuentra ocupando la totalidad de la parte externa, la parte que mira hacia el cráneo. Esta frecuencia precisamente coincide con la frecuencia universal de 1,1Hz., la de la cinética cardíaca.

Sin la posibilidad de detectar las alteraciones congestivas rítmo-cardíacas de la pared arterial, no nos sería posible conocer lo que sucede en el holograma del paciente.

Los pulsos no tan sólo comunican el rítmo cardíaco, sino que además transmiten un peculiar mensaje, a cuyo “idioma”, denominamos “la información del holograma del paciente”. Por un lado notaremos el rítmo cardíaco, al mismo tiempo que percibimos la información bio-cibernética del holograma del individuo, en forma de energía, a través de la yema del dedo pulgar. En este mensaje binario se basa el Rac para llevar a término su labor de diagnosis.

http://cabsalud.com/diagnostico-a-traves-del-pulso-el-rac/

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